Evaluación de riesgos climáticos: 4 pasos para fortalecer la resiliencia empresarial
El contexto global está marcado por fenómenos meteorológicos extremos, políticas regulatorias cada vez más exigentes y mercados financieros que premian (y penalizan) según el perfil climático de las empresas. En ese escenario, la evaluación de riesgos climáticos deja de ser una buena práctica voluntaria para convertirse en un imperativo estratégico.
Ya no basta con medir las emisiones: los riesgos físicos (inundaciones, sequías, olas de calor, etc.) y de transición (normativa, cambio tecnológico o cambio en las expectativas sociales e inversoras, entre otros) pueden afectar seriamente a la continuidad operativa, la viabilidad financiera y la reputación corporativa.